Doce años viniendo a Nerja
15 de Febrero de 2008. Por Ursula Stulle
Hace más de doce años fui por primera vez a Nerja. Con mucha calma percibí que no había casi ningún hotel grande como en Torremolinos. Tampoco había rascacielos como he visto al aterrizar en Málaga. El pueblo era todo lo que había prometido el prospecto.
La Escuela era pequeña y familiar. Mis primeros profesores eran Conchita, Isabel y Lucas. Teníamos clase en tres partes: gramática, ejercicios orales y conversación. Los martes íbamos al mercadillo que estaba sólo 200 metros más arriba de la escuela. Lo que me llamaba la atención era la corriente eléctrica, quiero decir la manera de trasladar los cables a lo largo de las casas y las calles. Tenía algo de aventura para los ojos de una alemana. También los tantos perros que salían solos para pasear y hacer caca. Algo nuevo para mí también eran las motos tan ruidosas y que casi nadie usa un casco. Había un paseo (el de los carabineros) del Balcón de Europa hasta la playa de Burriana. En este camino donde había muchos escalones había también muchas bahías naturales. En la playa de Burriana había solamente unos merenderos. Los coches podían usar toda la calle Pintada.
Por la noche nos encontrábamos para ir juntos a cenar. Después íbamos a un bar con música en directo y terminábamos en la plaza Tutti-Frutti. Las dos semanas pasaron muy rápido. Envidiaba a toda la gente que podía quedarse más tiempo o los que volvieron al año siguiente. En el autobús lloré mientras escuchaba la cinta que había comprado en el bar. Estaba enamorada de Nerja.
Por eso volví el año siguiente, porque el amor todavía no ha muerto en todos estos años. El camino de los carabineros no existe ya. Fue víctima de una tormenta. La escuela ha crecido. La comida se ha cambiado por unas máquinas de bebidas. Las cintas en el bar son ahora CDs. Los estudiantes ahora se encuentran en la residencia, pero la noche se termina en Tutti-Frutti. Las motos siguen ruidosas. Por lástima, se pueden construir casas un piso más altas, pero por suerte todavía no hay rascacielos. Hay una cera ancha de 3 km entre Nerja y Maro.
Ursula Stulle, Germany, 42 years, Spanish “Group 5” course
Fiesta de Navidad en la Escuela de Idiomas Nerja
13 de Febrero de 2008. Por Tomoko Nagasawa
¿Cómo es la fiesta de Navidad en España? Me alegro de que haya muchas cosas típicas. Fui al salón de la Residencia con estas esperanzas.
El salón era diferente de normal. Era más oscuro, pero había muy buen ambiente debido a que había muchas velas. También había varias cosas para tomar, por ejemplo unas tortillas, unas aceitunas, unos salchichones, quesos, pan y muchísimas botellas de vino, etc. En otras mesas había típicos dulces que esperaba antes, turrones de todo tipo (de almendras, de chocolate, de frutas, con almendras y con nueces) y unos bombones. ¡Eran muy ricos!
Cuando empezamos la fiesta con las palabras de la directora, todos los relacionados con la Escuela nos juntamos. Hablé con otras personas a las que no podía ver en mi propia clase y les presenté unos amigos a la familia. Pregunté sobre cosas que no sabía todavía, como los turrones y las zambombas. La zambomba es un instrumento de un pote con un cuero tirante. La tocan frotando con una mano un palo anexo al cuero.
De improviso, todos los profesores y estudiantes cantaron villancicos. Les siguieron las familias con las zambombas, unas castañuelas o unos palillos y unas panderetas. Cuando me di cuenta, había una guitarra... Desde ese momento, todos bailaban al ritmo de la música, disfrutaban de la conversación o sacaban muchas fotos. Al principio el círculo del baile era pequeño, pero gradualmente más personas participaban. Lo continuamos hasta el final.
Los niños de las familias y los adultos, o las personas de países diferentes, todos somos una parte de la familia de la Escuela. Desde que me alejé de mi país, nunca he sentido que echaba de menos mi casa. Ahora podemos comunicarnos fácilmente con Internet y teléfono, pero tuve ganas de ver a mi familia especialmente. Por otra parte, no me sentía triste, porque mi familia española me está tratando muy bien. ¡Muchas gracias! También gracias a las personas que prepararon todo. Nos reímos, bailamos, disfrutamos y aprendimos un poco más de la cultura juntos.
Tomoko Nagasawa, Japanese, 33 years, Intensive course